Liquenes : Algas y Hongos

Los Líquenes   : Algas y Hongos

INTRODUCCION

En un ecosistema los organismos interactúan de diferentes formas. Muchas veces los seres vivos colaboran unos con otros para obtener algún fin, dándose entonces relaciones beneficiosas. En ocasiones, dos especies de organismos se benefician viviendo en estrecha asociación. A este tipo de relación se le conoce como mutualismo. Esta es una relación simbiótica en la cual ambas especies se benefician. Los líquenes son un ejemplo de este tipo de relación.




 

 


Los líquenes son una asociación de un hongo y un alga. Están tan íntimamente relacionados entre sí que se comportan y reproducen como una planta única e independiente. El hongo se encarga de proteger al alga de las radiaciones directas del sol y brindarle agua y sales minerales. El alga a su vez realiza fotosíntesis y proporciona al hongo alimento y vitaminas.
Para principios del siglo XIX no se consideraban organismos distintos de los ya conocidos y eran clasificados como algas o musgos. Fue para principios de 1870 que se determinó que los líquenes estaban constituidos por un alga y un hongo (Durán, 1997).

Las algas que componen los líquenes son de dos tipos: cianófitas o algas azules y clorófitos, o algas verdes. El hongo es generalmente un ascomiceto, con excepción de algunos líquenes tropicales donde el hongo simbionte es un basidiomiceto.

El crecimiento en los líquenes es bien lento y existen unas 20,000 especies identificadas.

 


FISIOLOGIA

Los líquenes tienen una alta tolerancia a circunstancias ambientales desfavorables. En momentos de desecación ya sea por el sol o por el viento suspenden su actividad, la cual inician nuevamente al recobrar el agua por medio de la lluvia o del rocío que absorben como si fuera papel toalla; ya que no poseen un órgano especializado para esta función. Esta forma de vida intermitente limita su crecimiento, pero les permite vivir en lugares donde difícilmente podría desarrollarse una planta. La falta de competencia y la ausencia casi total de depredadores, ha compensado su lento crecimiento, permitiendo a los líquenes diversificarse y colonizar diversos territorios en el planeta (Durán, 1997).



 


MORFOLOGIA

El talo o aparato vegetativo de los líquenes está formado por hifas entretejidas que rodean y protegen al alga. El talo puede ser homómero, en este caso no se aprecia ninguna estratificación y las algas se hallan repartidas de manera uniforme entre las hifas. Si el talo es heterómero los estratos se pueden apreciar y el alga se halla en una capa próxima a la superficie, llamada capa gonidial. La médula se encuentra por debajo de la capa y está formada por hifas. La zona que está en contacto directo con el sustrato recibe el nombre de córtex inferior, y pueden aparecer hifas cuyo propósito es la fijación del líquen al soporte.



REPRODUCCION

Los líquenes presentan dos tipos de reproducción: sexual y asexual. La reproducción asexual tiene lugar por la fragmentación del talo. La pérdida de agua por desecación hace que el talo se vuelva frágil, rompiéndose por el viento, facilitando la dispersión de los fragmentos. Cada fragmento puede originar un nuevo talo en otro lugar. Esta es la forma de reproducción más común entre los líquenes.

La reproducción sexual está a cargo del hongo, que desarrolla unas ascocarpos ya sea en forma de apotecio o de peritecio. Los apotecios en forma de disco abierto, se presentan sobre el talo, mientras que los peritecios se hunden en él y liberan las esporas. Muchos líquenes logran arrastrar consigo algunas células asegurando así la formación de un nuevo liquen (Durán, 1997).


 


ECOLOGIA DE LOS LIQUENES

La naturaleza del sustrato determina la distribución y crecimiento de los líquenes. Se puede afirmar que crecen sobre cualquier superficie bien iluminada, como las rocas, las cortezas de los árboles o el suelo. Aunque no son exigentes con la humedad y la temperatura sí son muy específicos del sustrato en que se desarrollan. Los líquenes que crecen sobre los árboles no son los mismos que viven sobre las rocas y aún son distintos aquellos que crecen sobre rocas silíceas o sobre rocas calcáreas.

 

 

 



Hay líquenes que prefieren sustratos ricos en nitrógeno y viven en áreas frecuentadas por el hombre. La capacidad de absorber y acumular diversas sustancias presentes en el ambiente ocasiona que la mayoría de los líquenes no toleren la contaminación. La acumulación de estas sustancias y su imposibilidad de excretarlas, retardan su crecimiento, dificultan su reproducción y pueden provocarles su muerte. De esta forma los líquenes se consideran indicadores naturales o bioindicadores de la contaminación atmosférica (Durán, 1997).

 

 

 

UTILIDAD DE LOS LIQUENES

Los beneficios que hasta hoy día ha obtenido el hombre de los líquenes son limitados. En algunos países nórdicos se consume como alimento y fuente de vitamina C, el musgo de Islandia (Cetracia islandica). En los países subpolares, el líquen de los renos, Cladonia rangiferina sirve de alimento a los renos.

La utilidad más conocida de los líquenes es quizás su uso como fuente de colorantes. La primera tintura de tornasol usada en química para la determinación de pH fue obtenida a partir de los líquenes. Recientemente se ha descubierto propiedades antibióticas en ciertas sustancias encontradas en los líquenes. Se han preparado también pomadas para evitar infecciones en heridas superficiales y quemaduras.

Algunos líquenes se utilizan en cosméticos y perfumería, suministrando aceites esenciales.

 


 

 
  Son utilizados como indicador biológico y su presencia (abundante, escasa o nula) al igual que su color (verde intenso, maranja o gris verdoso en piedras), constituye una de las características tenidas en cuenta en el momento en que se quiere conocer qué tan contaminado está el ambiente.

 

 

Los líquenes poseen una baja tasa de crecimiento, limitada a poco menos de 2 centímetros por año, con tamaños que varían desde el casi microscópico de las especies que se desarrollan en la cutícula de las hojas, hasta el de ejemplares que pueden medir casi un metro de longitud.

 



Los líquenes están presentes desde los círculos polares hasta los desiertos más calientes del planeta como el de Atacama (Chile), utilizando sustratos tan diversos como rocas, corteza de árboles, exoesqueletos de insectos, musgos, caparazones de tortugas, piel de mamíferos, entre otros menos frecuentes.